Cuando la suerte te abandona y las cosas no pueden ir peor, solo queda una cosa: reunirse en familia.
Kogoro desprecia la vida tanto o más como ella a él.
Ran, quien sonrie al nuevo día y celebra la salida del sol, solo recibe el abrazo del abandono y la oscuridad de la soledad.
Shinichi, que creía tener la vida resuelta y el control total de ella a sus 17 años, una noche su imprudencia lo lleva a perder todo y lo obliga a vivir en la sombras.
¿Y ahora qué queda?